lunes, 15 de septiembre de 2014

¿Funciona el Kinesiotaping?




La fisioterapia, un tratamiento eficaz contra las cefaleas





Evidencia científica del vendaje neuromuscular en Pediatría


Pilates después del parto


Los ejercicios del Método Pilates son muy beneficiosos después del parto. El Pilates tonifica los músculos más castigados durante el embarazo y el parto, y alivia el dolor de espalda.
                   


El método Pilates es un tipo de gimnasia muy útil para la mujer. Consiste en una serie de ejercicios de gimnasia que fortalecen los músculos y hacen que la mamá esté más relajada.

Es muy beneficioso especialmente durante el embarazo y el posparto, ya que son muchos los ejercicios que tonifican la zona del periné. El Pilates tonifica músculos como el periné (músculo situado en el suelo pélvico) y el transverso (músculo abdominal más profundo). La tonificación de estos músculos en el posparto es muy beneficiosa, ya que ayuda a recuperar el tono perdido durante el embarazo y el parto de la zona del periné y el suelo pélvico.

Además, este tipo de gimnasia tonifica los músculos de la espalda, reforzando así una zona que la reciente mamá fuerza mucho al levantar al bebé, amamantarle o ayudarle a dar sus primeros pasos.

Con el Método Pilates, después del parto, las mamás también consiguen, a nivel estético, que el vientre se aplane, la cintura se dibuje, los hombros no se caigan, que la musculatura se alargue y que los movimientos sean más ágiles, graciosos y seguros.
Además, mediante la concentración y la respiración que los ejercicios Pilates requieren, la mamá conseguira estar bien consigo misma y, en consecuencia, con el bebé y los suyos.
En los ejercicios de Pilates toda la fuerza se origina en el centro del cuerpo (abdomen, cintura escapular y hombros) y fluye hacia las extremidades.
 
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Principios básicos del método Pilates


lunes, 8 de septiembre de 2014

Ejercicios para reforzar el suelo pélvico


Te proponemos una tabla de ejercicios específicos para trabajar el suelo pélvico y prevenir o evitar la incontinencia urinaria.




Estos ejercicios estimulan la contracción voluntaria de la musculatura del suelo pélvico, que queremos tonificar.

1. Ejercicio de autoelongación 
Posición relajada, sentada en una colchoneta, manos apoyadas a ambos lados de las caderas y flexión de rodillas con pies apoyados en el suelo. La espalda y la cabeza están relajadas. Es importante, estar apoyada sobre un cojín o almohada para percibir la contracción muscular de una forma más notable.
Iniciamos el ejercicio siguiendo un patrón respiratorio abdominal (consiste en tomar aire por la nariz haciendo que el abdomen se expanda y soltando lentamente el aire por la boca, sin soplar). Una vez que hemos soltado todo el aire, autoelongamos el tronco en dirección al techo (intentando crecer). La mirada se mantiene en el frente. Manteniendo esa posición (abdomen escondido), contraemos la región anterior del suelo pélvico durante 5 segundos y relajamos (contracciones voluntarias del orificio uretral como si quisiéramos retener la orina, como en el ejercicio específico lento de Kegel). 


 2. Ejercicio de autoelongación con fitball
Partimos de una posición relajada, sobre el fitball. Iniciamos el ejercicio con el mismo patrón respiratorio anterior. Una vez que hemos soltado todo el aire, nos inclinamos ligeramente hacia delante, autoelongamos el tronco (intentando crecer en diagonal). Durante la autoelongación la espalda se mantiene recta todo el tiempo. Manteniendo esa posición, contraemos la región anterior del suelo pélvico de forma continuada y rápida, durante dos minutos o hasta que el músculo se canse, lo que antes suceda (como en ejercicio rápido de Kegel).
Otra técnica que empleamos para tonificar el suelo pélvico, es la Gimnasia Abdominal Hipopresiva, en la que no se realizan contracciones activas o voluntarias del suelo pélvico, sino que éste se tonifica involuntariamente, cuando estamos solicitando el trabajo de otros músculos (que pueden estar muy alejados del suelo pélvico). Esta es una disciplina muy efectiva y sofisticada, aunque compleja, por lo que requiere una supervisión exhaustiva de un especialista, para la correcta ejecución de estos ejercicios.


3. Ejercicio a partir del músculo serrato (localizado en el omóplato):
Partimos de una posición relajada, de pie con rodillas ligeramente separadas. El objetivo es trabajar el suelo pélvico, en hipopresión, que se consigue realizando una especie de succión de las vísceras hacia arriba, por lo que el ejercicio se realiza en apnea respiratoria. En esta posición, en la que los brazos se autoelongan en diagonal hacia abajo, trabajamos diversa musculatura localizada en la espalda (serratos y multifidos) que indirectamente y sin necesidad de la participación activa del suelo pélvico, lo tonifican.
Partiendo de una posición similar, los brazos suben ahora por encima de la cabeza, y se autoelongan en dirección diagonal hacia arriba. Se trataba igualmente en apnea respiratoria, con el mismo método de succión de las vísceras, por lo que el abdomen se muestra deprimido.


4. Secuencia dinámica tumbados boca abajo:
Este es uno de los ejercicios más complejos de esta técnica. Partiendo de una posición boca abajo, el ejercicio consiste en lograr la posición del mahometano (foto derecha) ayudándonos de la musculatura de los serratos (músculos entorno a las escápulas), sin utilizar los músculos pectorales como prioritarios. Como ya hemos visto, en esta técnica, los serratos activan la tonificación del suelo pélvico sin que nosotros lo solicitemos.
El éxito de los tratamientos los programas de la Unidad de Suelo Pélvico de iQtra-USP Hospital San José, está en la combinación de todos los ejercicios mostrados anteriormente, realizando tanto de forma activa como de modo indirecto un trabajo de tonificación del suelo pélvico.


Publicado en :www.mibebeyyo.com


Descubre la Osteopatía


¡ Deportista al Taller !

Descubre la Osteopatía ¿Te Suena a Chino esto de la Osteopatía? Pues estás desperdiciando una buena oportunidad para mejorar tus molestias habituales después de entrenar. Descubre todas las ventajas que la osteopatía puede ofrecer al deportista.



La Osteopatía busca devolver e movimiento óptimo a cualquier estructura de tu cuerpo, que se resiente mucho con ciertas rutinas de entrenamiento. Para ello, los expertos osteópatas son necesariamente profesionales de la salud con formación específica sobre anatomía y fisiología, así como con las destrezas adecuadas para manipular tu cuerpo a nivel estructural, visceral o craneal. Además, un buen osteópata no se centrará solo en tu cuerpo sino que intentará conocer tu forma de vida, de pensar, de sentir o de relacionarse para trabajar con mayor eficacia sobre tu corrección articular, ya que a veces nuestras manías posturales tienen una historia detrás que se debe conocer y comprender para erradicarla y mejorar así la movilidad.

 El complicado trance de estar de pie y... ¡en movimiento!

Algo que nos parece tan normal y habitual como levantarnos y andar tiene detrás una prodigiosa relación biomecánica, es decir, una compleja combinación estructural y fisiológica que consigue que el equilibrio y el movimiento sean cosa de coser y cantar. Entre los objetivos de nuestra postura se encuentran:

      1. Mantener a toda costa el equilibrio con el mínimo esfuerzo posible.
      2. De una forma económica, evitando a toda costa el dolor.
      3. Apostando por la comodidad, aunque para ello el hombre tenga que “hacer trampas”, curvarse y disminuir la movilidad en sus intentos de adaptarse para no sufrir.
Todo esto se complica ya que para conseguir estos objetivos el cuerpo debe adaptarse a la fuerza de la gravedad, estado que implica estar literalmente “pegado” al suelo y también a la fuerza de Coriolis. Ambas fuerzas generan una desviación motivada por la rotación de la Tierra que se ejerce sobre los cuerpos en movimiento en su superficie.
De esta forma, nuestro cuerpo, para estar cómodo y ser eficaz, se adapta a desarrollar determinadas posturas y movimientos que pueden limitar la movilidad articular de otras partes del cuerpo y a la larga traer consecuencias negativas para nuestra salud. Es aquí donde comienza el trabajo del osteópata, evaluando estas limitaciones articulares y potenciando de nuevo su movilidad.


Un movimiento eficaz no siempre es el más sano
 
Mientras el cuerpo no éste en una fase de descompensación, su sistema estructural estará estabilizado, de tal forma que el osteópata constatará que su pelvis está en posición posterior e inferior del lado izquierdo, con una pierna izquierda más corta, una escoliosis compensatoria para mantener la mirada al horizontal provocando una mayor tonicidad en la nalga izquierda. En el caso de un deportista, las adaptaciones posturales son más rápidas ya que las posturas y movimiento en el deporte conllevan una exigencia mayor que hará que estas sean más veloces, frecuentes y evidentes. Un ejemplo fácil de entender es el caso de la hipertrofia muscular.

Sin embargo, estar tan bien adaptado a las exigencias posturales de tus entrenamientos también tiene una contrapartida y es que pueden generar restricciones en tus movimientos que tendrán consecuencias sobre el resto de nuestro organismo.
Para que lo entendamos mejor, técnicas y movimientos recurrentes en nuestra práctica deportiva pueden generar dolores y molestias que aparecen como fruto de este déficit de movilidad. Así, por ejemplo, el saque de vóley, suele producir restricción de movimiento de omóplato con posibles apariciones de dolores del cuello, del hombro o de la cadera del lado opuesto. Para evitar esto, el osteópata hace una valoración y busca cualquier desequilibrio que pueda ser la causa da la aparición de un síntoma patológico para eliminarlo y devolver al cuerpo su armonía.

Dime tu deporte y te diré que sufres

Tenis: Epicondilitis (cono de tenista).
Balonmano,vóley, baloncesto o tenis: Tendinitis del hombro.
Ciclismo: Brazo que se duerme mientras montas en bici.
Sprint y deportes con arranques rápidos: Dolor persistente en el tendón de Aquiles.
Pesas y deportes de contacto: Sobrecarga en la zona lumbar.

En todos estos casos, el terapeuta suele dar unos auto estiramientos muy específicos al deportista para que los realice en casa, antes y después de los entrenamientos y también pautas de refuerzo muscular para prevenir la recaída. Cuando hay coordinación con el cuerpo técnico se pueden estructurar unas pautas correctivas del gesto e incluir los ejercicios de rehabilitación dentro del entrenamiento.
 
¡ No dejes la osteopatía como último recurso!

Mejorar tu movilidad y evitar que ese déficit articular progrese hacia una lesión se puede conseguir con una sesión de osteopatía cada mes o mes y medio. Pero, la mayoría de los deportistas llegan a estas sesiones cuando la lesión se ha convertido en crónica y el resto de tratamientos ya no ayudan en la mejora, no sabiendo aprovechar los beneficios preventivos de la osteopatía.


 La osteopatía, mejor bien acompañada

Aunque el tratamiento osteopático puede permitir la recuperación de muchas lesiones y acelerar la recuperación después de una larga inmovilización, en ningún caso puede suplantar los tratamientos de fisioterapia o crioterapia. Ninguna terapia es la panacea ni puede resolverlo todo, por ello es mejor combinarlas para que cada técnica actúe sobre sus objetivos curativos. Es importante tener en cuenta que el osteópata no puede actuar sobre lesiones que requieren operación o inmovilización total y tampoco en fase aguda de dolor (trauma reciente). Por eso, es recomendable acudir con los informes médicos y/o radiografías, ecografías o resonancias magnéticas para que el profesional evalúe cuál es el momento adecuado para iniciar este tratamiento.

En la consulta

En primer lugar, no debes tener miedo, ¡ el osteópata no va a saltar sobre ti y tu dolorida zona nada más verte entrar por su puerta! Antes de cualquier ajuste específico se procede a relajar el cuerpo trabajando la actividad del sistema nervioso simpático (responsable de nuestro estado de alerta). Se empieza con estiramientos generales y movilizaciones articulares y después de cada manipulación se comprobará cómo reacciona el cuerpo. A medida que se estabiliza el estado general, se van acercando más a la zona concreta de la lesión que suele ser un síntoma, el efecto, como el dolor de cabeza, más que el problema, la causa, que sería, por ejemplo, el bloqueo a nivel cervical. Después, se intentan liberar todas las estructuras que están por encima y por debajo de dicha zona. Por ejemplo, si la lesión o molestia está situada en una rodilla, primero se descarga la zona de la cadera y muslo y a continuación la zona del tobillo y de los gemelos. Muchas veces a este nivel del tratamiento la molestia suele haber desaparecido. De cualquier forma, siendo la mente humana desconfiada, es útil tratar en este caso la rodilla para no sabotear el resultado.

Cuando aumenta su eficacia

El tratamiento osteopático es eficaz para casi todo tipo de lesión crónica ya que resuelve el problema en su origen. Incluso para viejas lesiones que no fueron tratadas en su momento y que suelen provocar tendinitis en el hombro por inadecuada solicitación de los manguitos de los rotadores, inflamación del tendón rotuliano y otros dolores de rodilla que no mejoran. Si bien algunas lesiones se resuelven en dos o tres sesiones, otras son inherentes al deporte practicado, como es el caso de la hiperlordosis lumbar de las gimnastas, o como aquellas lesiones que pueden ser la consecuencia de una malformación congénita o hereditaria y que requerirán correcciones frecuentes durante la vida para evitar que empeoren.
La osteopatía también es de gran ayuda en fase final de rehabilitación post operatoria, en especial de rodilla, cuando aparecen dificultades para recuperar tanto la extensión como la flexión completas y surgen bloqueos, ya que, al actuar sobre adherencias, facilita la eliminación de toxinas y mejora la circulación y la lubricación articular. ¡ Y hasta si estás sobreentrenado te puede resultar útil! Al tener el tratamiento repercusiones no solo sobre la estructura corporal, sino también sobre el sistema nervioso, la fisiología y metabolismo del organismo, es de gran ayuda cuando el deportista presenta síntomas de agotamiento, sueño agitado y poco reparador con sacudidas de las piernas durante la noche.



Publicado en: Sport Life